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jueves, 25 de febrero de 2010

La sobrecogedora historia de una rodilla que bailaba.

Hasta hace un par de horas tenía planes. Mis planes consistían en currar como cada año, del 3 al 7 de marzo, en la vuelta ciclista a Murcia, sacarme unos euros y comprarme un guitarra medio seria. También tenía planeado ensayar dos o tres veces por semana y preparar el concierto de Molina, previsto para el día 12. Planeaba juntarme con Frutos (como esta mañana) para sacarnos unos temas y presentarnos al creajoven de este año haciendo heavy como antaño, como Abismo. Planeaba ir este viernes a la academia y al salir chisparme con la peña, el sábado quizás darle al Cañi su cerveza inglesa, y a la Sole su piedra. Planeaba incluso hacer algo más de deporte entre semana, y divertirme en general… estudiar, sí, pero también divertirme maldita sea. Todo esto era lo que yo planeaba.

El deporte no trae nada bueno, niños, si no que se lo digan a Antonio Puerta.

Imaginaos la escena: partido de fútbol, parte baja de mi pierna derecha, desde la rodilla hasta la planta, estática, fija y en su sitio. Clavada en el suelo. Haciendo de eje sobre el cual giraba mi cuerpo entero como una peonza…
…No sé cuán elocuente y gráfica puede estar resultando mi prosa pero… ¿Podéis visualizar el resultado?

Si conseguís haceros una imagen mental del cuadro, rápidamente apreciaréis que tal movimiento es letal para una rodilla humana normal, e implica un movimiento horizontal y lateral de una articulación que originalmente ha sido diseñada para moverse sólo en vertical. En resumidas cuentas, y echando mano de las onomatopeyas: Crickcrackcrick, cataplás, ¡AAAAAAAGGHHH!

A partir de este punto, la siguiente escena de la historia viene cargada de un gran cariz de patetismo. No en vano, los alaridos de dolor y los sollozos entre los que me retorcía en el suelo así lo certifican. Y no es por disculparme, pero es que la lesión, otra cosa no, pero lo que es doler, duele. Y mucho. Total, que se me aparece el señor, la virgen, un coro de ángeles eunucos cantando, Cristo crucificado, y todos los mendas que a lo largo de la historia ha tenido a bien canonizar nuestra santa madre iglesia. Una movie.

Ahora vamos a efectuar un salto temporal de una hora más o menos. Estoy en el médico, un individuo con, a suponer, amplios conocimientos sobre medicina general. Éste me está contando amablemente, y radiografía en mano, que el hueso está fetén, pero que por lo que le cuento y lo que me toquetea, todo apunta a lesión de ligamentos o de menisco. Uuuufff. Mal rollo. Me manda unos calmantes y tal, y para el traumatólogo, que éste ya me mandará una resonancia magnética y no sé qué hostias más.

Y aquí estoy, sustituyendo ocio y obligaciones por citas médicas, con muletas y con una grave lesión de rodilla. Ya iré poniendo detalles según sepa la lesión exacta y su tiempo de recuperación, pero amigos, todo apunta a que estaréis un tiempo sin verme por la Villa.

¡Levantaos y andad! Vosotros que podéis.

lunes, 18 de junio de 2007

Sobre pitos y tontos

Dijo una vez Javier Clemente que el fútbol se invento para que el tonto del pueblo tuviera algo de que hablar, cosa que no es cierta porque el tonto del pueblo normalmente suele hablar de todos los temas que quiere sin tener maldita idea de ninguno, y además creyéndose muy ducho en todos ellos. Pero no iba desencaminado del todo el amigo Javi, de hecho podía haber ido mucho más allá. Sin ir más lejos ayer mismo descubrí que en Alcantarilla hay una buena porción de tontos, tontos ruidosos para más inri.

Me gustaría encontrarme cara a cara con el primer hooligan retrasado al que se lo ocurrió que sería buena idea celebrar la victoria de su equipo favorito gastando una gasolina que ha pagado a precio de oro sin ir a ningún sitio, y realizando una actividad tan ilegal y molesta para sus convecinos como tocar muchísimas veces el claxon de su vehículo.

Siempre he pensado que el fútbol es una excusa tan buena como cualquier otra para juntarte con amigos a beber y/o celebrar cosas con grandísimas cantidades de alcohol de por medio, pero os juro que ayer con la resaca y las bulliciosas estridencias de los automóviles clavándoseme en el cerebro deseé que hubiera ganado el Sevilla, y que se murieran todos. Y todos vosotros lectores, también. Tal era mi iracundo estado.

Análisis aparte merecen los cohetes y petardos, tan ligados siempre no ya al fútbol sino a cualquier celebración, y es que hay gente fremitómana, impresionable, o simplemente idiota que parece fascinarse cuando algo aparentemente pequeño hace un ruido grande y espectacular pero que realmente no sirve absolutamente para nada. Eso explicaría también que haya adolescentes decididamente tontos capaces de gastarse pasta en que su estúpida moto haga mucho más ruido para ir cuatro kilómetros más rápido y llegar por tanto 4 segundos antes a cualquiera que sea su estúpido destino. Cretinos con prisa.

En fin, lo único positivo que se puede extraer de lo de ayer es que al menos los partidos del barça y del madrí los tengo acertados en la quiniela. Luego bajaré a ver si ya soy multimillonario, si es así quedáis invitados a una ronda …o un coche.

Sed felices!

PD: Pero que poquísimas ganas tengo de estudiar…